Spotlight | Books | The Word | Gay & Christian? | Discussion | Churches | La Puerta | Events | Praise | GALIP | Calling the Rainbow Nation Home

 

 

Por "Blyth"

        Salvación  

 

Por mucho tiempo, la salvación era algo confuso para mi; un regalo gratis, por seguro, pero despues de todo, ganado, si tiene sentido. Fué difícil para mí el reconciliar versos como “No te desampararé, ni te dejaré;” (Hebreos 13:5b) con otros versos como, “Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.” (Romanos 11:21) Pero en mi propia vida, he llegado a ver que no soy yo quien está a cargo de mi salvación, sino Dios mismo.

Yo acepté al Señor porque queria cuidar niños en la iglesia, y porque queria ser el centro de la atención, al menos por algunos minutos. Yo creí, y queria a Dios, pero la manera que yo vivía, y lo que oía eran dos cosas diferentes. Agradezco a Dios que haya visto mi corazón a través de la máscara de que en realidad lo deseaba en mi vida. Yo tenía 14 años y en los problemas de adolescencia. No sabia que muy pronto lo que yo conocía como familia iva a desintegrarse para siempre. No podría imaginar que en un año iba a estar en una casa de asilo a quinientas millas de la iglesia donde fuí bautizada, y que nunca podría vivir en mi hogar de nuevo.

Hay un Salmo que dice; “Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.” (Salmo 139:9-10)  Inclusive ahi, en el vacio rural de Redding, entre mares del amarillento pasto seco el cual reflejaba my alma, Dios estaba ahí. Las temporadas de mi alma pasaban; había ocaciones en que tomaría lecciones complejas, y otras en que mi espíritu repetía el calor de los veranos de Redding.  Siempre me han molestado las fobias. Un temor siempre seguía a otro. Nunca me sentí libre de la creencia de estar amarrada del temor y sin defensa alguna. Pensé que era fácil perder mi salvación, como el regalo de un niño que fué abusado y tomado por sus padres. Traté de ser buena y traté de vencer. Luego llegó la homosexualidad. Esa vez, y en ese lugar la homosexualiadad no tenía el enfoque que tiene ahora. El “enfoque” en ese entonces eran las sectas, y quienes pertenecían a ellas. Aun dentro de mi mente había una puerta que no podia abrir. La puerta del closet de una niña acostada en un cuarto oscuro oyendo ruidos. Detras de esa puerta estaba mi secreto el cual mantenia oculto inclusive de mi misma; la razón por la cual no tenía novios de verdad, y no tenía la pasión por los hombres, como lo tenían otras mujeres, era porque yo era “una de ellas”. Yo era una persona gay. El hombre “perfecto” no venía porque no existía el hombre “perfecto”. Esa fué la confución más intensa de mi alma que jamás haya tenido en mi vida. Pero entonces, la salvación estaba a la vuelta de la esquina en el ministerio de los “ex-gay”. Me llené de alegria. Había alguien, un grupo que me haría “normal”, de algún modo encontrar dentro de mi a esa pequeña persona heterosexual, asustada, gritando ser liberada. Hice los que ellos hicieron. Leí sus lisbros. Me suscribí a sus revistas. Llamé. La salvación se convirtió en heterosexualidad y era un idolo demandante. La salvación ya no era Jesús, sino en ser heterosexual. Yo estaba a cargo de mi propia salvación: ser gay é ir al infierno, ó ser heterosexual é ir al cielo. Así de simple. Pero no era tan simple. Inclusive con oración, estudio bíblico, arrepentimiento, consejería, y lectura, aún era gay.  Yo salí del closet por un tiempo corto y fuí aventada de regreso violenamente por los peores ataques de pánico que he tenido. Viví en un mundo doble; QUERIA ser heterosexual, y pensé que podría “pedirlo y recibirlo”; sabía que no lo era. Aún peor, estaría limitada a una vida sola, ó con un hombre con quien yo no podría ser feliz. Era como haber estado en una esquina con lobos en los lados. Viví infeliz, sin gozo y sin esperanza. No conocí el verdadero gozo de la cristianidad que otros conocían, simplemente porque yo era gay y “diferente”. Deseaba morir de cualquier enfermedad mortal, pero desafortunadamente me mantuve saludable. No tuve la valentia de matartme a mi misma. No parecía de que mi fé era alrededor de Dios, sino en como ser lo suficientemente buena para llegar al cielo, por ejemplo ser heterosexual. Estaba mas preocupada de mi misma que de conocer verdaderamente a Dios y alabarle. Mi fé me atrapó y destruyó mi gozo. Aún quería concer a Dios. Quería ser como el rey David, quien tenía un corazón que complacía a Dios. Afortunadamente, aunque me sentía lejos, El simpre estuvo cercas de mí. Yo era egoista con El, pero El no lo era conmigo.  Hubo un tiempo en que ya no había mas trucos, ya no vivía la mentira, y salí del closet definitivamente. Pensé en acabar con lo que yo le llamaba fé el cual me trajo miseria y juicio, y por un tiempo, lo intenté. Pero para mí, no había vida sin Dios. Era un vacío y sin esperanza como vivía anteriormente. Entonces descubrí la Verdad que me puso en enfoque. Siempre asumí de que algun modo, yo era responsable por mi propia salvación, aunque no lo haya dicho en voz alta. Estaba mas alla de mi propio entendimiento que Jesús, colgado en agonía en la Cruz ERA mi salvación. No lo podia “perder” porque podría haber dicho algo malo y “blasfemear el Espíritu Santo” por accidente. Lo iba a “ganar” siendo heterosexual, ó mis buenas obras. Era simple, irrevocable hecho por Jesús en la cruz, y sin mi ayuda. Antes de esta ocación, recibí este verso por parte de Dios; “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” (2 Cor. 12:9a) Aprendí que dejando que Dios obre era la respuesta, no alrevés. Lo que Jesús hizo empezó a convertirse en realidad para mí. Me dí cuenta de que podemos dar una apariencia “externa”, viviendo “moralmente” y atendiendo a la iglesia, y estar muertos por dentro. Es muy fácil caer en la trampa de ser un fariseo, inclusive defamando la Biblia. Pero no es el seguir las reglas lo que nos salva, sino Dios. Todas las politicas “morales” del mundo no harán nada por la pesona, excepto hacerlo comportarse en cierta manera. Jesús TRANSFORMA a la persona, y es mucha la diferencia. Tambien me di cuenta que Jesús ERA el Camino para todos. Quizas la gente no este de acuerdo conmigo pero estoy firme en esa creencia. Miro a Jesús y lo que El hizo por la humanidad –puedes nacer en una buena familia cristiana y las cosas serían mas fácil para tí. Algunas personas nacen buenas. Conocemos esa gente. Somos atraídos a esa gente. Algunas personas nacieron gritandole al mundo, y crecer en rebelión. Otras personas nacen en familias abusivas que deforman la manera en que ellos se miran así mismos y a los demas, y los llevan a las drogas y el alcohol. Otros nacen en sociedades con diferencias sociales que no pueden conectarse. Naces en tu estación y mueres ahí. Pero cuando venimos a la cruz, estamos todos en el mismo nivel. Jesús aniveló el campo de juego para todos. Ya no importa si naciste impecable en India. Ya no importa si eres la Reina de Inglaterra. No importa si naciste en riqueza ó pobreza. La salvación, los dones espirituales, y la fé es igual para todos, sin importar quienes somos. El cambio mas dramático en mi pensamiento ocurrió cuando me dí cuenta de que yo no estaba a cargo de mi salvación. No podia ni podría ganarlo. Renovó mi fé, y me ayudó a mirar de que no importa que tan grande sea el caos de mi vida, Dios estuvo fiel a Su promesa de salvación para mí. Fué algo permanente que El me dió. Porque los dones y el llamado son permanentes. (Romanos 11:29) No fué algo que El dejó para que yo lo descubra, sino algo activo que es parte de mi, inclusive si fuera inactivo. Me trajo una emoción grande a mi corazón el escribir estas palabras porque estoy verdaderamente agradecida a Dios por el regalo de salvación. Es algo que no lo puedo comprender; como Dios puede preocuparse por gente como yo, pero El lo hace, y por eso estoy eternamente agradecid

Si quieres esta relación con El, pidele que entre en tu corazón hoy. El te recibe con los brazos abiertos! No hay palabras “perfectas”, solo tu propio corazón hablandole a Dios. Dile que tu no puedes pagar por tus pecados, y que no puedes ganarte el Cielo, pero que quieres aceptar el sacrificio de Jesús por esos pecados. Pidele que entre a tu corazón y dile que quieres una relación con El hoy y para siempre. Dile que quieres el plan que El hizo para tu vida, y no tu propio plan, y que te quieres arrepentir de tus caminos sin El. Entonces continúa en esa relación… con El a tu lado, y dejalo obrar.