Spotlight | Books | The Word | Gay & Christian? | Discussion | Churches | La Puerta | Events | Praise | GALIP | Calling the Rainbow Nation Home

 

 

Por Elaine 

Celibato

 

Otro asunto que algunas de las denominaciones están haciendo es requerir a los homosexuales que se mantengan célibe. Puedes sumarizar el argumento con la frase “ama al pecador, pero aborrece el pecado” en el cual el “acto” de homosexualidad visto como el pecado. Asi que el homosexual está ‘bien’ siempre y cuando no practique el ‘pecado’ – tiene que mantenerse célibe.

Hay varios problemas con esta doctrina. Empezando con el hecho de que tal doctrina no es Bíblico. El celibato se discute en varios pasajes de la Biblia. El mas conocido es la discución de Pablo en 1 Corintios 7. El dice en estos pasajes de que es “bueno que un hombre no se case” (1 Corintios 7:1), porque “uno que es casado se concentra en las cosas del mundo, como agradecer a su esposa, y sus intereses son divididos.” (1 Corintios 7:33-34) Mientras que “uno que no es casado esta concentrado en las cosas del Señor, (y) como agradar al Señor.” (1 Corintios 7:32).

Sin embargo, Pablo claramente declara que celibato es su recomendación, NO su mandamiento (1 Corintios 7:6). Mas importante, él dice que celibato es un don no dado a todos (1 Corintios 7:7). El continua explicando que si una persona no se siente agusto siendo celibato y que la tentación es demasiada (no tienen el don de continencia), esa persona se debe casar (1 Corintios 7:2). Inclusive gente casada no “neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento,” luego deben “juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia” (1 Corintios 7:5).

Juntando estos pensamientos, podemos ver que Pablo está recomendando continencia como parte de la vida para que una persona pueda dedicar mas de su tiempo y atención al Señor. Sin embargo, Pablo no está mandando a todos en el ministerio de adoptar este estilo de vida! Además, él se da cuenta de que son pocos los que se les ha dado el don y que forzar continencia a alguien que no lo tiene, es una invitación abierta a la miseria y a la tentación. Así que, solo gente que se siente agusto con el celibato, deben de hacerlo.

1 Corintios 7:1-9

“En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento. Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.”

 

Continencia y el Ministerio 

Otro punto importante es que el reproche de Pablo en cuanto a la continencia es primordialmente para aquellos que “sirven al Señor.” Nos referimos a ellos como los que estan “en el ministerio”. La iglesia católica lleva la recomendación de Pablo mas lejos, y ordena que todos aquellos en el ministerio (sacerdotes y monjas) deben de jurar continencia. Muchas otras denominaciones creen que este decreto demanda continencia cuando no todos se sienten agusto en tal estilo de vida. Pablo apoya el segundo punto de vista. Claramente estableciendo en sus cartas que continencia es un don no dado a todos.

Pablo recomienda matrimonio a aquellos quienes no tienen este don. En la Primera a Timoteo, Pablo dice de que un líder de la iglesia ó un supervisor, diácono, ó anciano de la iglesia deben de ser “irreprensible, marido de una sola mujer.” (1 Timoteo 3:2). Nota de que Pablo no dijo que sea irreprensible y soltero! En otro verso, Pablo hablando sobre los otros apóstoles, dijo que varios de ellos llevaban su “creyente esposa con ellos.” (1 Corintios 9:5-6) En ninguna parte escuchamos a Pablo ó otros condenar a estos apóstoles porque estaban casados! Estos hombres casados incluían Santiago, el hermano de Jesús, quien se cree que era el pastor encargado de la madre iglesia en Jerusalem. Estos versos aclaran que Pablo y los otros líderes de la iglesia aceptaban y aprovaban el matrimonio en sus propios rangos.

¿Entónces qué con nosotros? ¿Será posible que a todos los homosexuales se les ha dado el don de continencia? ¿Hemos sido llamado todos a este ministerio? Dudoso. Primero, la población entera gay no es Cristiana! Segundo, en ninguna parte de la historia vemos de que Dios mande a una nación entera [“nación” definido como un grupo de gente con un mismo tipo de mentalidad únidos ya sea física, política, socialmente (ó en naturaleza espiritual)] de gente separada para un ministerio. Inclusive los Levitas, una de las doze tribus de Israel, que fueron apartados para el sacerdocio, no representaban le población entera judía, ni se les era requerido que se mantuvieran en celibato!

Si verdaderamente Dios ha separado a toda la comunidad homosexual para este honor, entónces estamos siendo testigos de un evento histórico jamás visto desde la creación del mundo. Tal desviación de los patrónes históricos no es realista ó creíble, porque servimos a un Dios ques es el “mismo ayer, hoy, y siempre.” (Hebreos 13:8).

Es verdad de que en un sentido, todos los Cristianos hemos sido llamados al ‘ministerio’ como dignos embasadores de Cristo y la Cristiandad (2 Corintios 3:6, 5:20). Pablo aclara de que éste no es el tipo de ministerio que él se refiere. Si así fuera, usando la lógica de la iglesia, todos los Cristianos deberían llevar una vida de continencia!. Esto es absurdo! Lo que Pablo sí dice es que unos son llamados al ministerio, otros sirven a Dios a traves de sus familias y comunidades. Es claro que todos servimos[1], pero servimos en diferentes capacidades. De la misma manera, no todos son llamados a una vida de continencia.

 

¿Tengo el llamado de Celibato?

Cuando fué claro de una relación con un hombre no era correcta para mí, la única alternativa era de estar célibe. Era fiel a esta idea, pero era miserable. Servía a Dios lo mejor que yo podia, pero no me gustaba estar sola. El pensamiento de nunca tener una relación llena y compartida con amor y sexo con nadie me destruía. Empezé a tener dudas de servir a un Dios cruel. La situación se empeoraba cuando mis sentimientos sexuales se hacían mas fuerte con mi negación. Me estaba volviendo medio loca, tal como Pablo lo predice que pasaría.

Esto no era consistente con mis experiencias pasadas con el Señor. En el pasado, Dios siempre me ha bendecido cuando hacía Su voluntad. Ahora, en vez de ser bendecida, era miserable. ¿Qué fué lo que fallé? Podría mirar de que la continencia era un don dado a algunos y no a todos. ¿Pero cómo saber si yo tengo ese don? La Biblia no me ofrecia ninguna indicación. Por un lado, la iglesia me dice, y al resto de la población gay, que TENEMOS ese don. Pero mi corazón me decía que yo era miserable. Alguién, ya sea en la iglesia ó yo misma, no miraba la verdadera voluntad de Dios.

No había mas ayuda por parte de la Biblia, así que empezé a platicar con algunos de mis amistades – gays, heterosexuales, Cristianos y no Cristianos. Un día en el trabajo, la discución era sobre relaciones y los problemas que uno encuentra. Eramos un grupo muy apegado, y había muy pocas cosas que no nos platicabamos. Alguien me preguntó porque no había salido con nadie despues de mi último desastre con mi novio. Respondí diciendo sobre la continencia y la doctrina de la iglesia en cuanto el sexo fuera del matrimonio. Intencionalmente era indirecta porque aún no les decia de que yo era gay. Mi problema, les expliqué, era de que yo no sabía si yo tenía ese “don de continencia” ó no, pero que lo he estado practicando de acuerdo a la doctrina de la iglesia.

Les pareció un tema muy interesante ya que ninguno de ellos era Cristiano, Estos amigos inteligente y lógicamente analizaron la idea. Uno de mis compañeros, despues de mucha platica me preguntó: “Bueno, Elaine, ¿eres feliz? Mi respuesta rápidamente fué “no!” Entonces él dijo resolviendo el problema: “Bueno, entónces, yo creo que tú no tienes ese don!”

Su respuesta fué directamente a mi corazón. Cómo es que he estado en esta obscuridad! Me reí de toda mi dolor, mi miseria en el que yo sola me puse! Era absolutamente obvio cuando escuché esas palabras claras y honestas. El estaba cien por ciento correcto. Mi propia miseria testificaba a diario de que yo no tenía ese don! Dios no tenía destinado a que yo viviera mi vida sola. Si así fuera, yo hubiera estado en paz por eso.

Si yo, como una persona gay, no tenía ese don, entónces la doctrina de la iglesia es errónea. Lo peor es que es una doctrina que atenta en condenar a un grupo entero de gente a un estilo de vida que pocos pueden seguir. Pablo nos alerta de tales hechos de ‘piedad’. Diciendo que sin el “don” de continencia nuestras vidas estarían cargadas con el peso de tentación constante y miseria. Quizás, al final destruiría nuestra misma relación con Dios.

Colosenses 2:20-23

“Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.”


[1] 1 Corinthians 12:28-31, Ephesians 4:11-13

Todos los derechos reservados. Porciones de este artículo no pueden ser reproducidos, guardados en un sistema, ó trasnmitido en cualquier forma ó electrónicamente, mecánicamente, fotocopia, grabado, ó en culaquier otra manera excepto referencias sin la autorización del autor y/ó la Fundación GALIP.

Hit Counter